habla en su lengua

el poeta argentino juan gelman

Juan Gelman no descansa en paz

Publicado: 2014-01-16

A Juan Gelman ha sido la más grande ovación que se haya dado a un poeta en el Perú. Fue en la universidad de Lima con ocasión de un recital de los tantos que organizó Jorge Cornejo Polar y que se realizaron siempre en un marco internacional. Solo bastó anunciar su nombre para que la sala, que se hallaba repleta, se pusiera de pie y estallara en aplausos que hasta hoy retumba, interminable, en la memoria. El poeta me lo recordó con palabras de gratitud en Madrid, donde nos encontramos, hace algunos años, en el auditorio de La Residencia. Por esos días se hallaba invitado por la institución dirigiendo un taller de poesía. Con Justo Jorge Padrón habíamos asistido a su exposición, tocados por la admiración y el afecto que le teníamos. Después almorzamos juntos convidados por él en el restaurante del antiguo Colegio Mayor, tan reconocido por haber estudiado ahí García Lorca, Alberti, Buñuel y otras celebridades. La plática giró alrededor de la poesía, de las amistades y de su recientes viajes, interrumpida la conversación a menudo por poetas que se acercaban a la mesa a saludarlo.

Con la misma intensidad con que recibimos al poeta aquella vez en Lima, ahora nos conmueve, sumiéndonos en oscuridad y estruendoso silencio, la noticia de su muerte. Pocos poetas habrán sufrido como él en el mundo y pocos como él pudieron exhibir tantas heridas juntas, abiertas, difíciles de cerrar, y tanta valentía para no rendirse y recuperar los restos de sus muertos queridos y la huella de sangre de sus familiares desaparecidos, (sangre de mí, diría), a los que no dio por muertos hasta que no viera sus cadáveres o a sus asesinos.

Así como no pudieron despellejarte, Juan, doblegarte, hundirte, amortajarte, así no podrán taparle la voz a tu poesía, amoratarle los labios, enmudecerla, continuarás cantando siempre, batallando, hablándonos, enseñándonos, denunciando a los verdugos. Contigo no pudieron, tu palabra los hizo morder el aire. Intentaron deshuesarte uniformados con lo galones de la muerte.


Escrito por

Arturo Corcuera

Nació en 1935. Ha publicado, entre otros títulos, Noé delirante ((1963) , Primavera triunfante (1964), Las Sirenas y las estaciones (1976).


Publicado en

Arturo Corcuera

Nació en 1935. Ha publicado, entre otros títulos, Noé delirante ((1963) , Primavera triunfante (1964), Las Sirenas y las estaciones (1976).